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La belleza es la otra forma de la verdad. Alejandro Casona, escritor y autor teatral de la Generación del 27.

Fornalutx fue en su origen una alquería musulmana del siglo XII, enclavada en un valle que nace en las alturas del Puig Mayor y llega hasta Sóller; tiene agua abundante y laderas pobladas de fincas de naranjos, limoneros, olivos, almendros, cipreses y otros cultivos. Hoy día Fornalutx forma un conjunto urbano alargado, que se desarrolla en la margen derecha del barranco que discurre por el fondo del valle, así como a ambos lados de sus vaguadas tributarias. Tras la conquista de Mallorca por Don Jaime-I el Conquistador, Rey de Aragón, formó parte de Sóller y así se mantuvo hasta 1837, año en el que recibió el estatus de municipio independiente.

Su urbanismo es armónico, de estrechas calles empedradas y cuidada Arquitectura del tipo conocido como rústico mallorquín, con predominio de residencias construidas con fábricas de mampostería irregular de piedra caliza y cubiertas de teja árabe, que le aportan el característico aspecto montañés tan propio de las localidades de la Sierra de Tramontana. Gracias a su buena conservación y al cuidado con que sus habitantes preservan su esencia, Fornalutx ha recibido numerosos premios y es citado con frecuencia entre los pueblos más bonitos de España. La tranquilidad que respiran sus calles y la belleza de su entorno,  atrajo a numerosos residentes extranjeros que en la actualidad son ya el 25% del censo total de población.

Los edificios más notables que posee son la Iglesia de la Nativitat de la Mare de Déu, situada sobre la actual Plaza de España, cuyas obras se iniciaron en 1230, justo después de la conquista cristiana de Mallorca, para  concluir en 1639 con la configuración que hoy día conserva, de estilo gótico un tanto tardío. También es reseñable la Torre almenada de Can Arbona, que data del siglo XVII y hoy forma parte de las dependencias del Ayuntamiento; fue construida como bastión defensivo frente a los ataques de los piratas de Berbería, que con recurrencia asolaban las costas mallorquinas en busca de botín y de mujeres jóvenes, con el fin de ser vendidas en los serrallos de Oriente al mejor postor.

La visita a Fornalutx es sin duda recomendable, así como a Biniaraix, encantador llogaret* que se encuentra muy cerca del anterior, si bien deseo advertir a los potenciales viajeros que los limitados accesos y las estrechas calles de ambas localidades, condicionan la visita en plena temporada turística. Madrugar mucho es lo que aconsejo a los interesados, sobre todos a aquellos que procedan de localidades alejadas.

(*) Llogaret: Pequeña agrupación de casas de carácter rústico que no son municipio independiente. También podría traducirse por pedanía o aldea.

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Campos de olivos en la Serra de Tramuntana en las proximidades de Fornalutx.

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Olivera (olivo) en la Serra de Tramuntana, cerca de Fornalutx, al fondo de la imagen se aprecia de forma parcial el pueblo de Sóller.

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Marges o bancales destinados a la plantación de frutales en una de las laderas de acceso.

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Vista parcial de Fornalutx y su valle.

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Vista parcial de Fornalutx, a la izquierda se encuentra la Torre almenada de Can Arbona.

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Detalle de las almenas terminadas en punta de diamante en la coronación de la Torre de Can Arbona (actual Ayuntamiento).

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Vista parcial de Fornalutx.

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Entre finales de Enero y Febrero florecen los almendros del valle de Fornalutx regalándonos vistas de gran belleza.

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Sa Font Des Pujol, fuente pública de la que pende el cacillo para refrescarse.

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Bonitas aldabas con forma de manos femeninas fundidas en bronce.

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Calle típica de Fornalutx con acceso a una vivienda y su establo.

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Galería cubierta con arcos carpaneles sobre columnas de fuste liso abombado y patio de acceso a una vivienda.

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Zaguán de acceso a una vivienda con vistas hacia el barranco.

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Terraza de una residencia particular con su buen emparrado para sombra y estupendas vistas al valle.

Créditos: Fotografías y artículo del autor publicado bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional, libre copia y circulación citando autoría, sin modificación de textos o imágenes, para usos no comerciales.

Para ver las imágenes como galería haced click sobre cualquiera de ellas.

 

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La renta es aquella parte del producto de la tierra que se paga al terrateniente por el uso de las energías originales e indestructibles del suelo” David Ricardo, Economista inglés del siglo XVIII.

Este encabezamiento sólo puede llevarnos a hablar de una antigua y bella possessió, hoy finca pública, pero que muchos siglos antes de que el turismo se convirtiera en el motor económico de la isla, era una de las más importantes entre las mil fincas agrícolas o possessions que sustentaban la vida de los pageses y senyors mallorquines. Me refiero a Raixa.

Situada en el km 12 de la carretera Palma-Sóller, dentro del Término Municipal de Bunyola, sobre una ladera que mira hacia el Sur en las estribaciones de la Sierra de Tramontana, fue en origen una alquería musulmana con abundancia de agua que, tras la conquista de la isla por Jaime I, Rey de Aragón, fue entregada por el propio monarca a Ponce IV, Conde de Ampurias, uno de los nobles que le acompañó en la empresa; después, pasó a manos de la familia Sureda de Sant Martí y más tarde, a los Zaforteza-Tagamanent.

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Fachada principal de la possessió, orientada al Sur y protegida de los vientros de tramontana por Sa Muntanyeta

La historia de la casa fue tan turbulenta como la de la propia isla de Mallorca, de la que otro día hablaré. En 1522 fue dada al fuego por los enemigos del Emperador Carlos I en la Guerra de las Germanías que, en Mallorca se conoció como Insurrección de los forans, ya que Pere-Joan Safortesa y Descatlar, a la sazón propietario del conjunto, se alineó con la causa del Emperador. En 1660 la finca pasó a manos de la familia Despuig, Condes de Montenegro, cuyos miembros reformaron, ampliaron y embellecieron la propiedad que, conoció su tiempo de mayor esplendor durante el siglo XVIII, cuando de su gobierno se ocuparon los hermanos Joan y Antoni Despuig y Dameto.

Antoni, el segundo hermano, fue todo un personaje en la Mallorca ilustrada, pues combinó su carrera eclesiástica, en la que llegó a ser Cardenal, con el mecenazgo y el coleccionismo de Arte. Amante de la escultura, en Raixa dió trabajo a los artistas Pascual Cortés, Luis Melis y Francesco Lazzarini. Con la aprobación de su hermano Joan, IV Conde de Montenegro, convirtió la casa en una villa neoclásica monumental, para cuya  construcción contrató a afamados arquitectos y maestros de obra que diseñaron bellos aposentos y jardines, obras que no pudo ver terminadas, dado que el Papa Pío VIII lo llamó a Roma y ya nunca pudo regresar a Mallorca.

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Monseñor Antonio Despuig y Dameto, clérigo, mecenas de y coleccionista de Arte e impulsor de la Raixa monumental

Desde el punto de vista arquitectónico, los edificios poseen una estructura de madera en forjados y cubierta, sustentada por muros de carga de mampostería de ripio ligada con morteros de cal. Las distintas dependencias se organizan alrededor del patio o clastra,  en el que también hay un pozo en una de sus esquinas. En el perímetro del patio se encuentran la almazara, los antiguos establos, el alojamiento de los aparceros y demás trabajadores de la possessió, la capilla y también, los aposentos de los propietarios que, como curiosidad, cuentan con una galería de estilo italianizante orientada al mediodía, desde la que se aprecia un buen panorama de los jardines y del valle que va abriéndose hacia Palma.

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Patio o clastra de la casa y ámbito en el que se desarrollaban las actividades diarias de la possessió

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La simplicidad es belleza: soporte en hierro forjado de la garrocha del pozo

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Bonito claroscuro en el pasadizo de salida de la almazara hacia el patio

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Horca para la elevación de los sacos de grano a la tolva del molino, pura ingeniería dieciochesca

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Galería orientada al mediodía en los alojamientos del senyor de la casa

 

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Puerta de acceso a la galería porticada de la cara Sur

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No se comprende una possessió sin su capilla, la de Raixa se enclava en una de las partes más antiguas de la casa, cuya bóveda data del siglo XVI

Rodeando el exterior se hallan los jardines que tanto prestigio dieron a Raixa, conocidos por los nombres dels Tarongers, de la Galería, de Entrada y de Apolo. De éste último llama la atención el hecho de que fuera encargado por un prelado, pues el jardín tiene como figura central al dios griego Apolo y a las musas de la Poesía, siendo su estilo neoclásico y su carácter eminentemente profano.

Con toda seguridad, esta obra debió ser causa de más de una polémica en la Mallorca de su tiempo, máxime considerando el conservadurismo de su sociedad y el hecho de que la Iglesia era más bien contraria a la Ilustración; pero está claro que el Cardenal Despuig fue un gran hombre que supo congeniar la tradición religiosa y las nuevas ideas surgidas en Francia posrevolucionaria. De hecho, de él se cuenta que durante su estancia en Roma, fue el principal valedor en el proceso de santificación de la mística Valldemossina Santa Catalina Tomás, la cual, de joven sirvió en Raixa al servicio de la familia Safortesa-Tagamanent, antigua propietaria de la casa. Hoy día, la Santa se encuentra enterrada en la Iglesia palmesana de Santa María Magdalena y, junto su entrada principal, se encuentra un busto en bronce del Cardenal Despuig, lo que ahora me lleva a entender la relación entre ambos personajes. Por si acaso, advierto a los maliciosos que la Santa y el Cardenal no fueron coetáneos, pues sus vidas estuvieron separadas por casi trescientos años. Ya se sabe que, entre santa y santo pared de cal y canto y, en el presente caso, algo más :))

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La escalera de los Jardines de Apolo, de bella factura neoclásica, elemento singular de la Arquitectura mallorquina del XVIII

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Escalera de salida a los jardines de la Galería

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Jardines de la Galería de estilo italianizante

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Estanque con escultura, una de las pasiones artísticas del Cardenal Despuig

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Fuente con angelote y rostros burlones en los jardines de Raixa

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Terraza-cenador sobre el estanque que se construyó para acumular agua de riego para las huertas y jardines de la casa

A principios del siglo XX, con el advenimiento de la industrialización y de los grandes cambios sociales que ésta trajo, las grandes casas europeas y, con ellas las mallorquinas, se convirtieron en inviables; con toda probabilidad, esta causa hizo que la familia Despuig vendiera la finca —ya en franca decadencia— al empresario mallorquín Antoni Jaume. Con el tiempo Raixa cayó en el abandono y sufrió graves deterioros, aunque nunca fue del todo olvidada pues, gracias a su singular atractivo, sirvió de escenario en películas como Bearn o la Sala de las Muñecas y Muerte Bajo el Sol, films que en cierto modo, ayudan a imaginar cómo era la vida en el interior de una gran possessió.

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Curioso pabellón ochavado coronando un depósito de agua en un punto elevado de la finca. Según me contaron se construyó en el siglo XIX y se empleaba como salón de fumar

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Interior del salón de fumar, cuyo corte es de estilo orientalizante, corriente que se puso de moda a finales del XIX en la Europa del Romanticismo. El banco ochavado decora el pilar central de la cubierta: ahora tratad de maginar esta sala en su tiempo, aderezada con almohadones y divanes sobre alfombras en las que poder relajarse . . .

Pero la historia esta vez tiene un final feliz, pues por su valor histórico y etnológico, en 1993 Raixa recibió un más que ganado nombramiento como Bien de Interés Cultural (B.I.C.) gracias al cual, su mantenimiento quedaba casi asegurado. A finales de 2001, tras veinticinco años de polémica, la finca fue adquirida por el Govern y el Consell de Mallorca que, poco a poco financian su rehabilitación para el disfrute público como Centro de Interpretación y Visitantes de la Sierra de Tramontana, con acceso libre y gratuito por el momento.

Digno final, para una noble casa mallorquina que estuvo a punto de perderse por la ruina, representante de toda una cultura y de un modo de vida ya desaparecido, que merece la pena conocer y difundir, por haber formado parte de nuestra Historia.

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En la página web del Consell de Mallorca figura información útil para aquellos interesados en visitar esta maravilla de nuestro patrimonio que es Raixa.

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Créditos: Fotografías y artículo del autor con Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-CompartirIgual 4.0 Internacional, libre copia y circulación citando autoría, sin modificación de textos o imágenes, para usos no comerciales.

No se trata de pintar la vida, se trata de hacer viva la pintura”. Paul Cézanne.

El Monasterio de Lluc posee un museo que cuenta con salas dedicadas a la Arqueología, la Cerámica, la Imaginería Sagrada, el Mobiliario y el Vestuario Mallorquín tradicional, los Tejidos y, por último, con una notable Pinacoteca con obras de diversos artistas mallorquines y foráneos.

Entre los mallorquines hay un pintor contemporáneo, don Guillermo Gil Pons (Establiments, 1.936) paisajista de prolífica creatividad, que ha expuesto en galerías de Palma, Barcelona, Valencia y también, en Alemania. Su estilo podría denominarse como posimpresionista, de trazos coloristas, a veces poco definidos, cuya temática frecuente gira alrededor de los motivos cotidianos de carácter local.

AUTORETRATO G GILAutorretrato del artista frente a un bodegón de frutas veraniegas

En su larga trayectoria artística ha empleado numerosas técnicas y representado diversos motivos pictóricos, aunque en esta entrada se destaca su faceta como paisajista especializado en la Serra de Tramuntana, recogida de forma magistral en cuadros de gran formato pintados al óleo sobre lienzo. Sus imágenes nos trasladan a los enclaves que mejor muestran el carácter y riqueza de la Serra: Sóller, Deià, Valldemossa, Selva y el Torrent de Pareis, sin olvidarse de las estampas marinas de sus costas, que el artista plasma con esa especial luminosidad y colores rotundos, tan reconocibles en estas latitudes mediterráneas.

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Pocos como Guillermo Gil para mostrarnos los bosques, las rocas, el cielo y el mar de Mallorca, así como sus pueblos serranos y los esforzados pobladores que los construyeron. Podría decirse que de sus cuadros casi se desprende el aroma de los pinos y el salado regusto de las brisas que nos invitan a perdernos por los maravillosos paisajes de este Monumento Natural, consiguiendo el logro de hacer viva su pintura, demostrando, de nuevo, la certeza de la afirmación del gran Paul Cézanne en la frase que encabeza esta entrada.

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CALA DEIÁ-IIICala Deiá

Si estas imágenes os supieran a poco, en la siguiente galería podréis apreciar una amplia selección de la obra contenida en el Museo del Monasterio de Lluc. Haciendo click en las fotos, se abren a mayor tamaño.

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Créditos: Fotografías del autor con licencia Creative Commons 4.0 Attribution-Share Alike, tomadas con autorización verbal en el Museo del Monasterio de Lluc. Para ver las fotos a mayor tamaño, pulsad sobre ellas.

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Los interesados en conocer más obra de este artista podéis encontrarla aquí.

Árboles y amores mientras tengan raíces darán flores”. Refrán popular.

Están ahí. Forman nuestros bosques y embellecen nuestras ciudades, pero pocas veces pensamos en ellos como elementos singulares. Con frecuencia contemplamos los paisajes de la Serra de Tramuntana sin verlos —tan sólo los miramos— y, sin embargo, son parte esencial en nuestras vidas, como lo fueron de las generaciones que nos precedieron.

Sagrados en algunas civilizaciones como el baobab para los africanos, el sicomoro para los hindúes, el cerezo para los japoneses, el acebo para los druídas francos, el roble de Thor para los nórdicos, el tilo para los germanos, el abeto navideño para los cristianos, la palmera datilera para los antiguos egipcios, el garoé para los herreños y ya en nuestra cultura mediterránea, los manzanos para los antiguos griegos —símbolo del mítico Jardín de las Hespérides—, la encina símbolo de la longevidad—  y el olivo, —símbolo de la inmortalidad— y árbol con el que Hércules construyó su cachiporra, señal de su fuerza inmensa y por ello, en su iconografía es representado con una en la mano y cubierto con la piel del León de Nemea, al que mató en el primero de sus imposibles trabajos, tal como vemos en la estatua que se exhibe en el el Castillo de Bellver.

HÉRCULES

No existe en Mallorca un árbol que tenga importancia mítica como sucede en otras culturas, sin embargo, su flora se compone de maravillosas especies de las que quizá deberíamos saber algo más, por aquello de que sólo se ama de verdad aquello que se conoce.

1.- La encina, quercus ilex, en mallorquín alzina, uno de los árboles más queridos por los isleños, muy longeva, de hoja perenne, crecimiento lento y madera densa y dura; los encinares ocupan un 14% de la superficie forestal mallorquina, encontrándose a lo largo de la Sierra de Tramontana. En tiempos pretéritos ocupaban un espacio mayor, pero cuando no había otras clases de combustibles, los encinares se explotaban como productores de carbón vegetal. Hoy día las manchas de encinas crecen en tamaño, si bien de forma lenta, pues se precisan largos lapsos para su consolidación. Como representante de la especie incluyo este magnífico ejemplar que fotografié en Orient y dos encinas secas —porque son bonitas hasta malogradas—, una colonizada por musgos y líquenes en el Pla des Pouet (Alturas de Valldemossa) y la otra, decorando el bar de Es Baluard

ENCINA ORIENT

ENCINA SECA 1

ENCINA SECA 2

2.- El olivo, olea europea, en mallorquín olivera, otro árbol favorito de Mallorca y del Mediterráneo, especie sagrada para los antiguos griegos que afirmaban que el propio Zeus fue coronado con una corona hecha con sus ramas. Su cultivo se inició hace más de 6.000 años en el Oriente del Mare Nostrum y llegó a las Baleares hace “sólo” 3.000 años. Especie también longeva, de hoja perenne, troncos retorcidos de crecimiento lento, madera densa y durísima que admite un buen pulimento y por ello se puede emplear para construir artefactos y utensilios duraderos. Es buen acompañante de la encinas y de los acebuches y resistente a las sequías, la salinidad y el fuego. Al ser menos exigentes para su arraigo que las encinas, se emplea con frecuencia para repoblar zonas afectadas por incendios forestales en la Sierra de Tramontana. En las fotografías se aprecia un extraordinario ejemplar de olivera —que se asemeja a un minotauro embistiendo— que fotografié en Balitx d´Avall, una rama de olivera que decora la puerta de una casa al modo en que se hace en Caimari durante la Fira de S´Oliva y un participante en #MallorcaFeelings 2.014 plantando un olivo para repoblar Sa Gramola, cerca de Andratx, zona afectada por el incendio que en 2.013 asoló esa parte de la Serra. 

OLIVO MINOTAURO-1

OLIVO EN PTA

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3.- El pino, pinus halepensis, en mallorquín pi, también conocido como pino carrasco o mediterráneo. Constituye el 80% de la población vegetal en las montañas y costas isleñas. De las muchas especies existentes en Mallorca es quizá la menos querida, por la errónea creencia de que no es autóctona, cuando la realidad es que desde hace miles de años, los pinos están presentes en todas las costas alrededor del Mediterráneo. Es un árbol poco exigente con el terreno y medra bien en cualquier lugar, sobre todo en aquellos abandonados por la agricultura y en los pedregales. De troncos rectos —en Mallorca se empleaban para obtener vigas de almazara—, crecimiento rápido, corteza gruesa e irregular, hojas perennes con forma de aguja, rico en resina y otras sustancias inflamables, es sensible a los incendios y su extinción complicada, sobre todo cuando soplan los vientos de Tramontana. Las fotos nos enseñan los increíbles lugares donde llegan a crecer los pinos mediterráneos y la belleza de aquellas playas mallorquinas en las que éstos casi llegan a tocar el agua del mar.

PINO MEDITERRÁNEOPINOS BORDE MAR PINOS MARÍTIMOS 4 PINOS MARINOS 5 PINO GOLF

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Hasta aquí la primera parte de esta entrada. En la segunda, trataré sobre otros árboles que crecen en la isla en forma de cultivos, así como alguno de aquellos que se emplean en la ornamentación de fincas y calles.

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Créditos: Fotografías del autor con licencia Creative Commons 4.0 Attribution-Share Alike. Para ver las fotos a mayor tamaño, pulsad sobre ellas.

Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sidoFray Luis de León.

Con las playas llenas de visitantes y las carreteras sobrecargadas de autobuses turísticos, por qué no buscar la tranquilidad del interior de la isla y ascender a la Sierra, en busca de temperaturas más llevaderas y de la calma que proporciona la Naturaleza.

En mi última incursión por la Tramontana fui a dar con una bonita casa payesa, una antigua possessió mallorquina, llamada Bàlitx d´Avall, situada en el corazón de la Sierra. En una calurosa jornada, descendía entre campos de oliveras y pinos desde el mirador de Ses Barques, cuando cerca de un cruce de caminos encontré una señal bien pintada indicadora de “zumos de naranja” ¡vaya! —pensé—, hasta aquí llega también el turismo masivo. Más he de confesar que la curiosidad y la sed me pudieron.

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A la entrada de la finca, antiguos aperos agrícolas reciben a los visitantes y los introducen en un conjunto de edificios que representan muy bien lo que es la Arquitectura rural mallorquina: muros de ripio de piedra de marés, una antigua torre defensiva de planta circular para defenderse de los piratas, una almazara, cubiertas de teja curva, una sencilla puerta doble de madera, recercada por jambas y dintel de mampuestos bien labrados y coronada por una hornacina con una imagen de la Virgen del Rosario.

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Por su tamaño, se ve que la possessió conoció tiempos de gran esplendor, a pesar de su localización alejada de otros centros habitados; en su interior tiene incluso un oratorio que data de 1.749 dedicado a la Virgen del Rosario, con una curiosa decoración que simula en sus paredes una fábrica de mampostería y, en su techo, la representación de una noche estrellada.

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¿Quién se resiste a un buen vaso de fresco jugo de naranjas de Sóller en un día de calor? Lo servían en un sencillo vestíbulo con las paredes adornadas con antiguos artefactos: bocados de caballerizas, tijeras de podar, lámparas de aceite, cencerros, romanas, trampas para animales, cedazos, sulfatadoras, faroles de carruajes, sacudidores de mimbre, tinajas, botijos, conchas marinas . . . y presidiendo la estancia, una escalera construida sobre una esbelta bóveda a la catalana, eficaz sistema constructivo autoportante que estuvo muy extendido en España, pero hoy casi en desuso, pues apenas quedan albañiles que sepan fabricarla.

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Los lugareños me contaron que la actual possessió procede de la unión de las fincas Bàlitx d´en Gordo y Bàlitx d´en Lavet y que hoy día sale adelante como alojamiento agroturístico. Desde luego que no se me ocurre mejor destino para unos edificios tan nobles, pues su situación en lo más profundo de la Sierra permite disfrutar de un entorno de extraordinaria belleza y tranquilidad, sobre todo para aquel que busque alejarse por unos días de su rutina y disfrutar de la Naturaleza en un lugar en el que la ventaja adicional, es el estar en zona de sombra de las redes de telefonía. Comprobarás que sin conexión se puede seguir viviendo ¡y muy bien!

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Si buscas unas vacaciones diferentes, quizá deberías considerar cambiar las saturadas playas isleñas por una mirada al interior de Mallorca ¡Te sorprenderá!

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Información de interés:

Bálitx d´Avall es la base perfecta para acometer diversas rutas de senderismo por el Sector Central de la Sierra de Tramontana, entre otras, la maravillosa Sa Costera que conduce hasta Cala Tuent o Sa Calobra, mientras se disfruta de vistas inolvidables del Mediterráneo y de la Sierra. Esta ruta es recomendable hacerla en verano, si se sale a primera hora de la mañana, pues gran parte de su trazado discurre por la cara Norte, donde encontraremos sombra y frescor entre pinos, madroños, carrizos, romerales y palmitos . . .

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Para transitar por la Sierra en esta época, recomiendo planear la excursión consultando la magnífica Guía editada por el Consell de Mallorca, sobre la Ruta de la Pedra en Sec, Sendero de Gran Recorrido GR 221, con detallados planos e información sobre lugares, flora y fauna, disponible aquí para su descarga gratuita en pdf.  Recordad ser respetuosos, llevad agua suficiente, ropa adecuada, protección solar, baterías del móvil a tope de carga y mil precauciones con el fuego (los que fumáis). Nunca se debe olvidar que la única huella tras nuestro paso ha de ser como mucho la de nuestras botas. El disfrute está garantizado por la espectacular Naturaleza de la Sierra de Tramontana.

Nota del autor:

Esta entrada la he escrito motu proprio, de acuerdo con el Código de Confianza C0C, es decir, que no he recibido incentivo alguno por ello, ni mantengo relación de ningún tipo con las instituciones o negocios que cito.

C0C Básico

Créditos: Fotografías del autor con licencia Creative Commons 4.0 Attribution-Share Alike.

Para ver las fotos a mayor tamaño, pulsad sobre ellas.

“Las montañas se suben dos veces: una con el piolet, la otra con la pluma”. (Kurt Diemberger).


Y haciendo bueno el dicho del montañero austriaco, os presento una de las más bellas y sencillas excursiones para realizar, incluso en verano, por la parte central de la Sierra de Tramontana.

La salida se encuentra en el Mirador de Ses Barques, posición elevada desde la que se domina una parte de la Costa Nord, con el Puerto de Sóller y el Faro de Cap Gros a nuestros pies, según miramos hacia el Oeste.

Pto de Sóller 

Señal

Como el itinerario está bien indicado, iniciaremos un suave descenso entre campos de olivos, almendros y algarrobos hacia la curiosa fuente de Balixt, a la que llegaremos tras media hora de marcha. La fuente se encuentra al fondo de un pequeño túnel, cuyo propósito era evitar que el ganado bebiera en ella y la contaminara, ya que si entraba, no podía salir marcha atrás sin ayuda. Proseguimos una hora más caminando hasta llegar a las casas de Balixt d´Avall, que veremos anunciadas por flechas ofreciendo zumo de naranja, antes pasaremos junto a un viejo olivo que se asemeja a un fiero minotauro embistiendo.

Olivos viejos

Minotauro 

Font de Balixt

Balixt d´Avall es una antigua explotación agrícola y forma un bonito conjunto muy bien conservado de pura arquitectura payesa, situado en pleno corazón de la Sierra. Las casas cuentan con una torre, una curiosa ermita, varios patios y en sus alrededores, están expuestas antiguas herramientas que se empleaban en las tareas del campo. Hoy día es un alojamiento de agroturismo en un entorno natural privilegiado, donde uno puede aislarse del mundo y desconectar con toda garantía.

Balixt d´Avall 

Ermita Balixt d´Avall

Casa de Balixt d´Avall

Arado

Alojamientos  rurales Balixt

Ahora nos encontraremos más o menos en la mitad del recorrido y, tras la comodidad de los descensos deberemos subir el pequeño Coll de Biniamar y después dirigirnos hacia la Font des Verger situada en Sa Costera. Esta parte de camino es espectacular, pues se desarrolla por un sendero que recorre la cara Norte de la Sierra en paralelo a un Mediterráneo de profundo azul turquesa al que no podremos dejar de admirar. Llegaremos al Coll de na Polla, desde donde comenzaremos la bajada final a la Cala Tuent que, poco a poco, se nos irá desvelando entre pinos que llegan hasta el mismo borde del mar.

 

Sa Costera

Sa Costera2

Cala Tuent

Cala Tuent es una pequeña maravilla en su aislamiento, está situada en una especie de circo natural rodeado por las cumbres de la Sierra de Tramontana, entre ellas la del Puig Mayor, que podrá contemplarse si la cobertura de nubes no lo impide.

Cala Tuent2 

La excursión a pie es relativamente sencilla y puede realizarse con cómodidad entre 4 y 6 horas, lo que dependerá de nuestro estado físico, de los altos que realicemos para descansar o tomar fotografías, o del tiempo que empleemos en extasiarnos con los maravillosos paisajes de la Tramontana profunda. En verano conviene salir temprano para aprovechar el frescor de la mañana y las sombras que velan la cara Norte de la Sierra.

 No nos olvidemos de llevar suficiente agua, pues las montañas calizas son exigentes en verano y solo podremos reponerla a mitad del recorrido, en Balixt d´Avall y en el restaurante que se encuentra junto a Cala Tuent, en su punto final. Parte de los caminos son pedregosos, por lo que es recomendable calzar al menos unas buenas zapatillas de trekking y llevar un gorro y protector solar para la playa. Aunque en gran parte del itinerario no hay cobertura telefónica, es aconsejable cargar a tope la batería de nuestro teléfono antes de salir, sobre todo si fuéramos a caminar solos, sin olvidarnos antes de dejar dicho dónde vamos y a qué hora pensamos regresar.

La excursión figura en aplicaciones para smartphones como Endomondo (el GPS si que funciona sin cobertura de telefonía), muy útil en caso de pérdida o error. Si supieras interpretar planos topográficos, el más recomendable es el mapa excursionista de la Editorial Alpina, Escala 1:25.000, Sierra de Tramontana Sector Central, que se puede adquirir en las librerías de Palma y de Sóller.

Ses Barques-Cala Tuent

 La altitud máxima que se alcanza en esta marcha es de 400 m sobre el nivel del mar; el desnivel total acumulado es de 900 m, de los que 250 m lo son en ascenso y 650 m en descenso, por ello lo considero de dificultad media-baja para aquellos con un estado de forma física aceptable.

En las tiendas de aplicaciones para smartphones también encontraremos muchas gratuitas de altímetros, que nos ayudarán a conocer el nivel en el que nos encontramos.

La excursión no es circular, por ello es recomendable acceder al Mirador de Ses Barques en el autobús de línea que sale del Puerto de Sóller. Una buena opción para el regreso es hacerlo por mar, tomando uno de los barcos que,  procedentes de Sa Calobra, paran en Cala Tuent y que te dejarán en el Puerto de Sóller, pero atención, antes de partir aseguraos el pasaje de vuelta adquiriéndolo previamente en las oficinas de Barcos Azules y ¡ojo a los horarios para no quedarte en tierra!

Tramontana desde la mar1

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Llegada al Pto de Sóller

Créditos: Fotografías del autor (para verlas en grande pulsar sobre ellas), excepto la del plano que es de Wikimedia Commons.

“A lui che guarda, tutto è svelato”. Al que ve, todo se le descubre. Refrán italiano. Era un día fresco y luminoso, de esos verdaderamente radiantes que preceden al largo verano balear, nubes deshilachadas añadían contraste al azulísimo cielo, la Plaza de la Constitución bullía de gente yendo y viniendo a sus quehaceres, uniéndose a aquellos que salían de la primera misa en la Iglesia de Sant Bartomeu, locales y forasteros llegados en tranvía se mezclaban para compartir café y zumo mañanero en las terrazas, bajo el escrutinio de los sempiternos abueletes acomodados ya en los bancos de la plaza, viendo pasar la vida ante ellos. Pza. Constitución  Tranvía Pto. Sóller Había llegado a Sóller, ese pueblo de Mallorca —antaño aislado por la Sierra de Tramontana— sin que ello supusiera un obstáculo para su prosperidad, dado el carácter eminentemente emprendedor de los sollerics que, saliendo a la mar a buscarse la vida, hallaron en Francia su socio comercial. Quería pasar varios días recorriendo el Sector Central de la Sierra de Tramontana, pero antes deseaba conocer mejor este pueblo, deambulando sin rumbo por sus calles y arrabales. Sierra de Tramontana Prosperidad comercial es igual a edificios de porte distinguido, construidos por aquellos que con su esfuerzo conocieron las mieles del éxito. En la plaza destaca el del Banco de Sóller, cuyo autor fue el Arquitecto Joan Rubió, discípulo de Gaudí y proyectista también de la fachada del Templo de Sant Bartomeu y según se le atribuye ,de Can Prunera, la lujosa mansión que hoy es sede del Museo Modernista de Sóller y que posee una bella escalera de caracol entre otros notables elementos arquitectónicos. El Hotel La Vila es otro maravilloso edificio modernista situado en el número 14 de la Plaza, cuyos interiores decimonónicos perfectamente conservados nos transportan a otra época y bien merecen una visita, previa solicitud de permiso para hacerla, pues se destinan al disfrute particular de sus residentes. Escalera Can Prunera Can Prunera Hotel Vila Escalera Hotel Vila ESFINGE CAN PRUNERA La actividad emprendedora se desborda en la calle de la Luna; me gustan los pueblos que conservan los nombres tradicionales en sus calles, de la Luna, del Sol, de la Mar . . . allí podemos ver un caballo engalanado que se asoma desde su box como queriendo saludar a los viandantes, tras haber ganado el Grand National; toreros de largas patillas y gitanazas con caracolillos —inusuales en Mallorca—, nos contemplan desde el interior de un escaparate; la antigua Librería Calabruix, de toda la vida y por desgracia recién clausurada y un gineceo metálico que se descubre apostado en la jamba de una ventana. Caballo engalanado  Gineceo Librería Torero y folclórica Y junto a la luz, el color surge en cada rincón. El color de las flores, de las frutas, de los comestibles, de los elementos decorativos y de la ropa de moda. Colores que añaden alegres pinceladas a la sobriedad monocromática de la piedra de marés de los edificios que jalonan las calles y les devuelven esa escala humana tan atractiva para el paseante que sabe mirar y ver. Falda floridaJuguetes maderaSobrasadaFloresFlores desenfocadasVerduraMolocosCalle de marés Visitantes que se asombran de esa costumbre tan mallorquina de mostrar públicamente los zaguanes y patios de sus residencias, bellamente decorados, cumpliendo su antigua función comercial, que sirve para que sean preservados como partes esenciales de las viviendas mediterráneas. Zaguán comercialZaguán comercial 2 Y calle arriba, calle abajo, paseantes, muchos paseantes y curiosos, algunas acarameladas parejas de enamorados que toman fotos de recuerdo mientras flotan en su nube, aislados en su mundo ideal, dentro de otro mundo cuyos límites los marcan los imponentes riscos de la Sierra de Tramontana, que aparecen al doblar cualquier esquina y que son el objetivo de los muchos montañeros que toman este atractivo pueblo de Mallorca como base de partida para recorrer los senderos serranos. Fuente amorAmorTramontana en la esquinaCastillete Sóller, ese pueblo mallorquín industrioso y desenfadado es todo un asombroso espectáculo. ________________ Créditos: Fotografías del autor bajo Licencia Creative Commons 4.0, Attribution, Share-Alike. Pulsar sobre las imágenes si se desea ampliarlas.

“La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad”. Le Corbusier, Arquitecto.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, una nueva corriente artística eclosionó en el mundo como reacción contra los rígidos corsés que imponía el Historicismo y el Neoclasicismo que, hasta ese momento, habían dominado el panorama creativo. Según los distintos países, esta tendencia se denominó Modern Style, Art Nouveau, Art Decò o Modernismo, e impregnó todos los modos de expresión artística, como la Arquitectura, la Decoración, la Pintura, la Escultura y la Poesía.

Al tradicionalmente aislado pueblo de Sóller, al otro lado de la Sierra de Tramontana, cuya vía principal de comunicación con el resto de la isla y con el mundo era a través del mar, el Modernismo le llegó de la mano de una crisis económica.

SIERRA DE TRAMONTANA

Entre inicios y mediados del siglo XIX el Valle de Sóller fue un próspero productor y exportador de productos agrícolas y derivados del algodón, que se enviaban a Europa y América a través de su pequeño puerto. Pero la pérdida de las posesiones españolas en América, la caída del mercado de los cítricos y una plaga de filoxera dieron al traste con su bienestar, de tal modo que al terminar el siglo, más del 20% de la población había tenido que emigrar en busca de sustento hacia Europa Central o América.

CÍTRICOS

El carácter emprendedor de los sollerics hizo que esta diáspora conociera muchas historias de éxito y que al regreso, los expatriados se trajeran sus ahorros y el gusto por las nuevas tendencias arquitectónicas que se imponían en el resto de occidente, que llevaron a la construcción en el pueblo de edificios de notable porte, como el Banco de Sóller o Can Prunera. Dos de estos emigrantes —Joan Magraner y Margalida Vicens— enriquecidos gracias a sus esfuerzos comerciando con frutas —campo que conocían bien—, decidieron construir el casal al que llamaron Can Prunera para su uso como residencia particular.

FACHADA CAN PRUNERA

El estilo Modernista se inspiraba en la Naturaleza y en lo femenino, por ello es frecuente encontrar entre sus elementos compositivos las curvas, la vegetación envolvente, los motivos florales y las figuras de mujeres estilizadas. Se trataba en definitiva, de una apelación a lo sensual, tal como hoy puede apreciarse en Can Prunera, el Museo Modernista de Sóller.

ESCALERA ESPIRAL 2 CAN PRUNERA

ESCALERA 1 CAN PRUNERA

ESCALERA2 CAN PRUNERA

ESFINGE CAN PRUNERA

No se conoce a ciencia cierta quién fue el proyectista de Can Prunera, que se construyó entre 1.904 y 1.911, aunque algunas fuentes atribuyen su autoría a Joan Rubió, Arquitecto discípulo de Gaudí que, a la sazón, estaba trabajando en los proyectos y obras del Banco de Sóller y de la Iglesia de San Bartolomé.

SALÓN 2 CAN PRUNERADurante la visita a Can Prunera se puede apreciar cómo eran las residencias de las clases pudientes del Sóller de inicios del siglo XX, en las que hallamos que sus interiores aún poseen los suelos, la carpintería, la vidriería, la ebanistería y la decoración originales de la época, dándonos un testimonio de la vida en otros tiempos, que nos recordará mucho a la que vemos en algunas películas ambientadas en los “felices años 20”.

LÁMPARA CAN PRUNERAEL LORO DE CAN PRUNERA

En la planta semisótano del Museo, donde antiguamente se encontraban la cocina, la despensa y demás dependencias del servicio de la casa, hoy se distribuyen las Salas de Exposiciones Permanentes y Temporales. Entre las primeras, se encuentra la Colecció d´Art Serra, cedida por la Fundación que lleva su nombre, presidida por el empresario y coleccionista don Pere Serra, conteniendo obra pictórica de artistas como Miró, Touluse-Lautrec, Klee, así como de pintores mallorquines consagrados como Russiñol, Fuster o Barceló.

PINTURA EXPO CAN PPINTURA 2 CAN PRUNERA

Detrás de la vivienda, se puede visitar un bonito patio ajardinado, exponente también del tipo residencial de la época, en el que se podrá apreciar, entre otras, la realista escultura de un primitivo hondero balear.

Can Prunera patio

Can Prunera se abrió como Museo Modernista en Agosto de 2.009, con el patronazgo del Ferrocarril de Sóller y de la Fundació d´Art Serra. Gracias a ello, hoy podemos comprobar cómo Sóller y sus habitantes, a pesar de su forzado aislamiento y de los reveses de la Fortuna, supieron cambiar las tornas a base de esfuerzo, para poder vivir una segunda prosperidad, lección que hoy día debería hacernos reflexionar a todos.

Para información sobre horarios de visitas y precios, podéis consultar la web del Museo.

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Créditos: Fotos del autor con Licencia Creative Commons 4.0 Attribution Share-alike, excepto la del jardín de Can Prunera, perteneciente a la web del Museo.

“No viajo para ir a ningún lugar, sino por el placer de viajar. El reto consiste en comenzar a moverse”. Robert Louis Stevenson.

Qué bueno es viajar, da igual la razón que te impulse a hacerlo: el puro deleite cultural, el salir de tu entorno, el aprender otros modos, el conocer diferentes costumbres, el enriquecedor trato con otras gentes, o quizá el interés por la historia y las leyendas que formaron los lugares, . . .  todos los motivos son buenos, nos hacen abrir ojos y mente, llevándonos a un estado de percepción superior ¿hay que buscar más excusas?

Ahora que se está terminando el Invierno y que muchos pensamos en cuál será el siguiente viaje, aquí tienes dieciocho buenas razones que te harán desear moverte por Mallorca, con las ventajas de hacerlo fuera de temporada:

Nº 1. La Sierra Tramontana. En la isla, además de playa y sol, tienes una espina dorsal montañosa que la recorre de Suroeste a Noreste y es ideal para conocerla a pie, siguiendo el cuidado trazado del sendero de gran recorrido G.R. 221 que transcurre por lugares de una belleza sobrecogedora.

TRAMONTANA PURA

Nº 2. Los campos de Mallorca explotan de color en todas las estaciones, sobre todo en Primavera y, en menor medida en el Otoño. Y en todos los demás sitios también —me diréis— pero aquí la combinación de diferentes paletas de ocres, verdes y amarillos contra el profundo azul de la mar y del cielo, los hace muy atractivos.

FLOR FUCSIA

Nº 3. Descubrir sus playas ocultas. Si a pesar de los paisajes serranos, eres de los que le gusta más la playa que la montaña y encuentras placer en localizar calas apartadas de las zonas de mayor concentración turística, no hace falta alejarse mucho de Palma para hallar —fuera de temporada— playas como esta de Portals, que colma las expectativas del beach comber más exigente.

PORTALS

Nº 4. Por sus puestas de sol. ¡Ah! mar y atardeceres, qué combinación más relajante. ¿Te gusta pedir deseos antes de que el Sol se acueste, o eres de los que prefiere sentir cómo se abren tus chacras, o tratas de vislumbrar el elusivo rayo verde?; entonces, nada como Mallorca para llenar tus aspiraciones con cientos de lugares desde los que extasiarse con el espectáculo, como este fotografiado en el Faro de Cap Gross, cerca del Puerto de Sóller.

CAP GROSS

Nº 5. Valldemossa y su Cartuja. Si el Rey Jaime II de Mallorca eligió Valldemossa para construirle un palacio a su hijo Sancho I, si George Sand y Frederick Chopin, también fueron allí a invernar y si además, el pueblo es Conjunto Histórico Artístico, algo tendrá el lugar ¿verdad?. Precioso enclave serrano a tan solo 14 Km de Palma, donde pasear por sus calles empedradas y relajarse en el claustro de la Cartuja, es uno de esos pequeños placeres que, quien llega a conocerlo, suele guardarlo para si.

CARTUJA

Nº 6. Caminar sin rumbo por las calles del casco antiguo de Palma, quererles extraer su misterio, maravillarse con los vivos colores de la arquitectura mediterránea, buscar las leyendas que cada rincón encierra en su antiguo barrio judío, o gótico, ponte las zapatillas de andar y explora . . .

COLOR ARQUITECTURA

Nº 7. Admirar los patios de las casas señoriales con su sencilla decoración, de cuyo sentido y función hablé también en esta entrada.

CAN CERA

Nº 8. La Seo —catedral gótica—, de imponentes arbotantes y contrafuertes, que le dan una potente presencia en el paisaje urbano de la Bahía de Palma. El inusual interior de su nave principal exenta, gracias a la rehabilitación de Gaudí y la curiosa Capilla decorada por Barceló. No dejes de visitar también el Museo Episcopal, lleno de ricas piezas de arte religioso.

CATEDRAL

Nº 9. Y perdido por las estrechas vías del centro encontrarse con Can Joan de S´Aigo, casa fundada nada menos que en 1.700 y entrar a probar una de las mejores ensaimadas y helados de almendra que podrás encontrar en Palma . . . y en el Mundo.

CAN JOAN S´AIGO

Nº 10. Y si hemos pecado con la ensaimada y con el helado de almendras, por qué no recaer con la exquisita sobrasada de porc negre autóctono y, ya que estamos en estas, nada mejor que acudir al centro por excelencia de las más importantes transacciones que se hacen en la ciudad y no, no son las bancarias, me refiero al Mercado de S´Olivar, enclave perfecto para comprobar el fluido pulso vital del centro histórico de la capital y lugar inmejorable para adquirir deliciosos productos típicos de la gastronomía local.

SOBRASADA

Nº 11. Descubrir originales Restaurantes como Patrón Lunares, en el Barrio de Santa Catalina o Can Punta, en el de Es Molinar, ambos localizados en antiguas zonas residenciales de pescadores y marineros, hoy convertidas en las nuevas áreas emergentes de la ciudad.

PATRÓN LUNARES

Nº 12. Disfrutar de un buen brunch-berenar en cualquiera de los cuidados locales de Cappuccino Grand Café, como este de la calle San Miguel, situado en un antigua casa señorial bien rehabilitada, mientras escuchas la envolvente música escogida por Pepe link, su DJ residente.

CAPPUCCI S MIGUEL

Nº 13. Pero si alimentamos el cuerpo, también deberíamos hacerlo con el espíritu y para ello, nada como darse una vuelta por  Es Baluard, el dinámico Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma, construido aprovechando una de las antiguas fortificaciones que protegían el Puerto,donde aparte de disfrutar de su colección permanente de obras de arte y, de las muchas exposiciones temporales que organizan a lo largo del año, también puedes aprender a bailar swing en sus originales Domingos Clandestinos . . .

ES BALUARD Y EL PUERTO

Nº 14. Si lo que te atrae es la Arquitectura, en el pueblo de Sóller puedes visitar Can Prunera, Museo Modernista alrededor de una vivienda de principios del siglo XX perfectamente conservada y con una espectacular escalera en espiral iluminada por un lucernario e inspiradora de cientos de fotografías.

CAN PRUNA

Nº 15. Quien diga que los mallorquines son cerrados, se equivoca y no ha tenido la fortuna de ser invitado a una de las más tradicionales fiestas que en el mes de Septiembre se celebran en la isla: las de la Vendimia en Binissalem o, Vermada dicho en mallorquín, donde todas las casas del pueblo se engalanan y abren a la calle en una cena multitudinaria que acoge a locales y forasteros en un alegre ambiente de abierta hospitalidad y armonía.

VERMADA

Nº 16. Gracias a las compañías aéreas low cost y a que en Mallorca puedes encontrar multitud de pequeños hoteles con mucho encanto, como Son Viscós en Valldemossa, Santa Clara en Palma o Can Simó en Alcudia, por citar sólo a tres de ellos, y sabed que fuera de temporada, se consiguen reservas por una una fracción de su coste en temporada alta, así quién no es capaz de organizar una escapada improvisada que solo puede darte satisfacciones.

TERRAZA

Nº 17. Terminar el día con este espectáculo natural mientras se cena en una terraza cerca del mar, es algo que no tiene precio.

PORTITXOL

Nº 18. Porque cada vez que dejas la isla, no se qué sucede, pero sólo se piensa en cuándo regresar . . .

PENSANDO REGRESAR________________

Y a ti, querido lector, seguro que se te ocurren 18.000 razones más para volver a Mallorca que, si quisieras compartir con todos, te lo agradeceríamos.

Créditos: Fotografías del autor bajo Licencia Creative Commons 4.0 Attribution-Share Alike.

“La soledad, que es un infierno para los que intentan salir de ella, es también una felicidad para los ermitaños que se esconden”. Kobo Abe.

Debo confesar que Mallorca no deja de sorprenderme y lo último que podía imaginar es que en mitad de la Sierra de Tramontana existiera un lugar como la Cova de s´Ermità Guiem.

En una reciente salida acompañado por una guía de montaña, nuestros pasos nos condujeron a esta Ermita y debo confesar, que me llamó poderosamente la atención, pues me pareció un lugar extraordinario por su situación y simbolismo, lo que me motivó a tratar de conocer más sobre su origen.

A pesar del nombre escrito en la puerta, su topónimo es Cova de s´Ermità Guiem o Font de sa Cova. Pulsar las imágenes para ampliarlas.

 

La cueva se encuentra en el corazón de la Sierra, al Sureste del Coll de Son Gallard, a unos 729,00 m de altura sobre el nivel del mar, en una plataforma orientada al Mediodía, con relajantes vistas de las laderas del Sur de la isla hasta el mar, en un ambiente que predispone a la contemplación de la Naturaleza y a la meditación.

Se trata de una pequeña cavidad natural de origen kárstico, dentro de un recinto cercado por una valla de piedra en seco. La gruta posee una antecámara de entrada, una cámara principal que hace de zona de estar y cocina y una tercera cámara trasera donde se almacenan aperos. En el techo se hallan dispuestos una serie de canalones de PVC cuya función es recoger el agua que se filtra a través de la roca caliza y llevarla a un pequeño algibe que hay en un lateral.

En el interior de la cueva coexisten, en curioso sincretismo, una serie de figuras religiosas, como crucifijos y estampas de Jesús, de la Virgen María y de los Santos, estatuillas de Buda, figuras del dios Shiva y otros símbolos de cuatro religiones diferentes. También hay un Nacimiento y diversos libros de poesía, de mística y de materias relacionadas con la espiritualidad.

Curioso sincretismo religioso (conciliación de varias doctrinas). Pulsar las imágenes para ampliarlas.

 

Dentro del espacio principal, sobre una superficie más o menos plana, hay una colchoneta tendida y en sus proximidades, diverso menaje de cocina, más libros y hasta una radio-despertardor, como si el habitante de la cueva se hallara temporalmente ausente.

Cámara principal-interior

Cámara principal dormitorio-cocina.

 

A pesar de que nada más entrar se ve un plato con monedas y de que el acceso es libre —su puerta de madera está siempre abierta—, la cueva no ha sido vandalizada. Por triste que parezca, este detalle me sorprendió, pero a la vez me alegró saber que hay un lugar no vigilado que es respetado por sus visitantes, que suelen ser caminantes que recorren la Ruta de s´Arxiduc.

Según me relataron, la cueva estuvo habitada hasta época reciente, por un eremita de avanzada edad que un día desapareció, sin que nadie supiera qué fue de él, lo cual añade un misterioso halo a este antiguo lugar de retiro, tan cargado de energía espiritual. Investigando un poco más, he encontrado este post en el blog de Alan Humphries, fechado en Mayo de 2.013, donde aparece una imagen del moderno ermitaño, un tal Greg, de luengas barbas y cabello blanco, con aspecto de extranjero entre jovial y hippie, de unos 60 años de edad, del que nada más se cuenta.

GREG

Greg, el moderno ermitaño.

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La Cueva del ermitaño Guillem, conocida también como Font de Sa Cova o Ermita de Son Moragues —según el topónimo que figura en la obra Die Balearen, publicada en 1.880 por el Archiduque Luís Salvador de Austria, es un verdadero Eremitorio. Allí vivió retirado del mundo el asceta Guillem de Sant Pau, hasta su fallecimiento en 1.635. Al considerarlo sus coetáneos un hombre santo, se conservó su cráneo como reliquia, hoy custodiada en la Ermita de la Trinidad de Valldemossa. También habitó en la cueva otro anacoreta menos conocido, Antonio de Sant Pau Ferrer +1.693, natural de Alaró y autor de la obra Mallorca Eremética donde asegura que en su soledad, fue perseguido por los demonios y, en diversas ocasiones, incluso azotado por ellos . . .

En otros tiempos, las reliquias de los Santos eran muy valiosas, llegando a existir en la Alta Edad Media un auténtico tráfico de reliquias. A estos restos conservados se les atribuía un enorme potencial benéfico, hasta el punto de que eran llevados por los religiosos que los custodiaban a las casas de los enfermos, con el fin de auxiliarles en su sanación o, en el caso de aquellos que se encontraban en las últimas, para ayudarles a bien morir y así asegurar su tránsito hacia el Paraíso. Se puede afirmar que las reliquias ejercían en los fieles una poderosa acción psicosomática y que, incluso hoy día, ese sentimiento perdura entre determinadas personas.

Relicario

Relicario medieval.

 

Los anacoretas, surgieron en Egipto y en otros lugares alrededor del Mediterráneo a partir del S.III; se trataba casi siempre de hombres, aunque también se dieron casos aislados de mujeres ermitañas, que decidían abandonar el mundo terrenal para buscar a Dios en la oración, la meditación, la soledad, la penitencia y la pobreza. Más adelante, la vida eremítica evolucionó en el monacato, y los ascetas se integraron en cenobios, aunque quien lo deseaba podía retirarse para vivir en soledad o en pequeñas comunidades creadas en ermitas cercanas a los grandes monasterios, cuya vida, solía regirse por la estricta Regla de San Benito, con su conocido lema ora et labora —reza y trabaja—.

S. Pablo el Ermitaño

Pablo el Ermitaño o Pablo el egipcio, venerado por la Iglesia Católica y la Iglesia Copta como el primer Santo en llevar una vida eremítica.

 

Hasta el año 2.010 hubo en Mallorca dos eremitorios: el de la Ermita de Betlem en Artá y el de la Ermita de la Santísima Trinidad de Valldemossa. Por chocante que nos resulte, hoy día aún quedan seis monjes ermitaños en la segunda, pertenecientes a la Congregación de Ermitaños de San Pablo y San Antonio.

Los eremitas en Mallorca surgieron allá por el S.XIII, siendo uno de los más ilustres, el propio Ramón Llull, que se retiró por un tiempo a orar en la Montaña de Cura (Miramar, Valldemossa) y también, la Valldemossina Hermana Santa Catalina Thomàs la Beateta, muy venerada en el pueblo serrano y autora de la obra mística Cartas Espirituales. El cuerpo de la Beateta reposa en una urna de vidrio en la Iglesia de Santa María Magdalena de Palma y, el de Ramón Llull, en la Iglesia de San Francisco, también de Palma. Ellos fueron pioneros de otros muchos que de forma anómina les sucedieron, viviendo durante años apartados del común y dedicados a la oración.

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Ramón Llull predicando.

 

Hace largo tiempo que ninguna persona con vocación de anacoreta llama a la puerta de la Ermita de Santísima Trinidad de Valldemossa, por lo que dicha Comunidad se extinguirá en un futuro no muy lejano y con ella, esta centenaria tradición mallorquina y la figura discreta de los ermitaños de la Sierra de Tramontana, cuyo modo de vida es para muchos imposible de entender en estos tiempos.

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Puedes llegar a la Cova de s´Ermità Guiem a pie, saliendo desde Valldemossa, tras una hora de marcha ascendente, siguiendo la ruta que recomienda Wikilocs, que además te llevará por otros bellos rincones de la Sierra de Tramontana con fantásticas vistas al mar, a través de la divisoria Noroeste-Sureste de la isla.

Si eres de los que se maneja bien con plano y altímetro, la Cueva aparece en el plano topográfico E-1:25.000, Mallorca Tramuntana Central, de la Editorial Alpina. Y si lo tuyo es el GPS, sus coordenadas polares son 39,725599 N 2,623935 E y las U.T.M. 31 S 467771 4397370. Hay otras aplicaciones para smartphones, como Endomondo, donde también puedes encontrar ayudas GPS para seguir ésta y otras sendas de la Sierra.


Créditos:
Fotografías del autor, salvo las de S. Pablo Ermitaño, Ramón Llull y el relicario, que son de Wikimedia Commons y la de Greg, el moderno ermitaño, extraída del blog de A. Humphries.

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