Archivos para el mes de: junio, 2015

«El mar lo devuelve todo después de un tiempo, especialmente los recuerdos«. Carlos Ruíz Zafón.

Llamada por los pescadores Foradada sa bona, por ofrecer un buen refugio contra los temporales de Este y Noreste —no contra los de Tramontana—, se cuenta que en uno de sus paseos, el Archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena, se encontró con un payés que empezó a mirarlo de forma penetrante, tanto que le preguntó la razón de su interés, contestándole el aludido que deseaba saber si él era la persona que había pagado una suma escandalosa por la adquisición de Son Marroig, a lo que el Archiduque repuso que no era cierto, que se la habían regalado, pues sólo Na Foradada valía más que todo lo que había pagado. Por ello, no era extraño ver al yate Nixe del Archiduque anclado al abrigo de la roca.

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Son Marroig era para el Archiduque “la casa mejor situada de Mallorca”, aunque la cedió como residencia al que fuera su secretario personal Antonio Vives Colom y a su esposa, la veneciana María Fole, con la que se casó tras conocerla en un viaje acompañando al Archiduque.

La casa, situada a unos 250 m de altura sobre el nivel del mar, es una típica construcción señorial mallorquina del siglo XVI y fue edificada alrededor de una torre defensiva de sólida piedra de marés, de origen tal vez anterior. En ella que se aprecian una galería cubierta, dos balcones amatacanados y una ventana de trazas renacentistas. La entrada principal se orienta al Este, hacia la Sierra de Tramontana y su fachada trasera, que mira al Oeste, forma un impresionante balcón sobre el Mediterráneo desde el que se contemplan a diario las espectaculares puestas de sol mallorquinas.

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Los  interiores son amplios y frescos, se puede visitar un dormitorio y dos grandes estancias en los que se exponen recuerdos y curiosidades del tiempo del Archiduque: pequeñas figuras fenicias, cerámica árabe, monografías y libros manuscritos por el propio Archiduque, así como otros muchos objetos. Un tercer salón se dedica a la música “una de las más hermosas salas de conciertos del mundo”, dicen, pero este auténtico mirador sobre el mar, solo puede visitarse asistiendo a los llamados Conciertos del Atardecer que se celebran con ocasión del Festival de Música de Deiá, que suelen ser interpretados por artistas jóvenes de todos los rincones del mundo.

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La casa es aún residencia de los descendientes del Sr. Vives, por ello, solo se visita una parte. Dentro de ella, su sencillo jardín mediterráneo merece un paseo, pues recordará de manera vívida a los cuadros que pintaba Santiago Russiñol. Curioso es también ver el muy fotografiado templete de alabastro que el Archiduque hizo construir en uno de los laterales de la fachada Oeste, donde se dice que se sentaba a contemplar las puestas de sol. Su traza neoclásica, sobre columnas jónicas, recuerda el estilo de muchos monumentos masones, aunque no tengo razón alguna para afirmar que el Archiduque perteneciera a dicha sociedad hermética.

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No se entendería visitar Son Marroig sin acercarse a la roca de Na Foradada, pidiendo antes permiso, pues se debe atravesar una finca privada y así se advierte a la entrada la propiedad. El paseo se inicia saltando la valla por una escalera dispuesta al efecto. Se comienza el descenso por una pista amplia entre campos de oliveras, viñas y algarrobos que pronto terminan convirtiéndose en paisaje rocoso de monte bajo, con manchas de pino mediterráneo. Unos treinta minutos después —depende de nuestro ritmo de marcha—, estaremos ya cerca de la roca, que para entonces se habrá convertido en una masa enorme que habrá perdido su característica forma de gran pez globo varado en la costa.

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La altura del promontorio es de 84 m sobre el nivel del mar y su óculo mide 16 m de diámetro, la costa en la zona es acantilada, compuesta por enormes bloques de derrubio que llegan al mar. Me sorprendió encontrar, sobre una elevación con vista directa de Sa Foradada, un rústico restaurante, que funciona en temporada veraniega para los afortunados que se acercan en barco o, para los atrevidos que lo hacen a pié. Según me contaron los lugareños, preparan buenas paellas que, degustadas en su terraza y ante un panorama tan magnífico, deben de saber a gloria.

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Para los caminantes ahora toca subir a Son Marroig y creedme, se trata de una labor ardua, sobre todo con una paella entre pecho y espalda. No lo hagáis en plena canícula y siempre llevad calzado para andar, ropa cómoda, gorra, protección solar, abundante agua y buen ánimo. ¡Ah! recordad también el dicho montañero: sube como un viejo, para llegar como un joven; aparte de ello, disfrutad de la belleza del camino y de las curiosas formaciones rocosas de color ocre que podréis contemplar.

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Con esta entrada cierro las dos que decidí escribir como conmemoración del Centenario del fallecimiento  del Archiduque cuyos actos, como sabréis, se celebran en el presente año. La anterior trató sobre otra de las maravillosas posesiones del archiduque y la titulé: Ramón Llul, el Archiduque y el Monasterio de Miramar.

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Créditos: Fotografías del autor con licencia Creative Commons 4.0 Attribution-Share Alike, para ver las fotos en mayor tamaño, pulsad sobre ellas.

La bondad es la única inversión que nunca quiebra¨. Thoreau

Os extrañará que en las puertas del verano titule esta entrada como «Un paseo invernal». Su razón tiene.

Termina en el presente mes de Junio la Primera Fase de Campaña de Fomento de la Lectura que el Gremi de Llibreters de Mallorca organiza en este año 2.015 en colaboración con Mallorcablogs, la Asociación de blogueros de Mallorca a la que pertenezco. Nuestra participación era desinteresada y voluntaria: las librerías asociadas a la campaña nos cedían un libro para que, una vez leído, escribiéramos una reseña en nuestros blogs.

El pasado mes de abril publiqué la del libro Els darreres de l´Ila, que amablemente me cedió la Librería Agapea, de Palma. Poco después, desde el Gremi de Llibreters me preguntaron si quería prolongar mi colaboración con la reseña de un nuevo libro, a lo que accedí encantado. Desde pequeño me gustaron los escritores que hablan de los grandes espacios abiertos y de la vida en contacto con la Naturaleza, por eso, entre los pocos volúmenes que quedaban disponibles, elegí Un paseo invernal, de Henry David Thoreau, esta vez cedido por la Librería Campus, también de Palma.

Thoureau, 1.817-1.862, norteamericano, fue escritor, poeta, periodista, filósofo y anarquista. Educado en la Universidad de Harvard, al graduarse promovió un tipo de enseñanza alternativa junto a su hermano, modelo que fue considerado revolucionario para sus tiempos; ambos fundaron una escuela que cerró poco después, tras la muerte en accidente de su hermano. Entró entonces en un periodo de introspección, retirándose durante dos años para vivir en una cabaña en un bosque cerca de Walden Pond, con el propósito de dedicarse al estudio de la Naturaleza, de la que se convirtió en acérrimo defensor, al igual que de la vida salvaje, por eso se le considera como uno de los precursores del conservacionismo.

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En sus escritos, como Walden, su obra más conocida, idealiza la vida en la Naturaleza, alejada de la ciudad y también, la libertad de espíritu que produce la contemplación de los paisajes prístinos y de los animales salvajes en libertad. Se opuso firmemente a la esclavitud y al pago de impuestos, llegando a ser encarcelado por su militancia contra la guerra de EEUU contra Méjico —aquella en la que a los segundos se les arrebató la península de California y parte de Tejas—. De su tiempo en prisión surgió su obra La desobediencia civil, pionera en proponer la no violencia como método de protesta y el pacifismo, como doctrina teórica de la resistencia pasiva como forma de protesta.

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Un paseo invernal reúne dos bellos y poco conocidos textos de Thoureau: “Un paseo invernal” y “Caminar”. El primero, es la descripción de una gloriosa caminata por los Grandes Fríos, hacia la Primavera de la existencia; el segundo, es un ensayo sobre el arte del paseo activo y la defensa de la vida salvaje, tanto de los animales, como de los seres humanos.

En nuestro actual mundo visual, si se nos habla de algún lugar remoto, enseguida tendremos una idea de cómo es, pues con toda seguridad, lo hayamos visto cientos de veces en documentales de televisión. No era así en tiempos de Thoreau, la fotografía apenas se estaba descubriendo y las únicas imágenes accesibles al común, eran las ilustraciones o grabados monocromos de algunos libros o revistas. Como consecuencia, el lenguaje de Thoreau es muy descriptivo y, a la vez poético, magistral en el empleo de adjetivos y en la realización de sofisticadas descripciones de sitios, espacios y situaciones, pues debía trasladar a sus lectores a aquellos lugares lejanos, con paisajes que muy pocos habían visitado y a los que sería difícil que tuvieran acceso. Tal lenguaje hoy, si bien muy literario, quizá no sea apto para el consumo masivo. Treinta páginas describiendo una nevada en el bosque o, cuarenta con impresiones personales de su caminar por las montañas, redactadas en una florida prosa, tal vez hoy parezcan un tanto demodés y solo destinadas para lectores que aúnen su amor por la Naturaleza, con el gusto por estilos literarios de tiempos pretéritos.

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Henry D. Thoreau es uno de los grandes clásicos de la Literatura norteamericana, coetáneo de Jack London —escritor quizá algo más conocido en nuestro país—, compartían el mismo gusto por los  viajes a lo salvaje y la Naturaleza. Lástima que su final fuera un tanto trágico pues, pese a sus hábitos de vida austeros y a vivir alejado de las ciudades, contrajo una tuberculosis que arrastró durante años, añadiendo un pesar más a su atribulado espíritu. La enfermedad pudo con su vida, de la que llegó a decir: «Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida … para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido«.

Epitafio para un gran hombre que defendió con intensidad la libertad del individuo.

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THOREAU

Un paseo invernal, de Henry David Thoreau

Títulos originales: A winter walk y Walking

II Edición de Enero de 2.015

Editorial Errata Naturae

ISBN: 978-84-15217-83-1

Librería colaboradora: Campus, Km 7,5, Ctra. Valldemossa, 07010 Palma, Islas Baleares

Nota del autor: Reseña escrita por www.perdidoenmallorca.com bajo las premisas del Código de Confianza C3C.

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Créditos: Fotografías Wikimedia Commons.