“Beati hispani, qvibvs vivere bibere est”. (Dichosos los hispanos, para los que vivir es beber).

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No creo que fuera Quinto Cecilio Metelo, conquistador de Mallorca para el Imperio Romano, quien acuñara esta frase, pero no es menos cierto, que en la isla hay evidencias del consumo y comercio del vino que datan, al menos, del siglo VII (A.C.) y que el historiador romano Cayo Plinio el Viejo, escribió en su tratado Naturalis Historia que “los vinos baleáricos se comparan con los mejores de Italia”. Es también hecho probado que las culturas mediterráneas siempre se han desarrollado entre buenos caldos.

Roses-FerrerPero no nos vayamos tan lejos, pues corría el año 1.931 cuando un joven ingeniero mallorquín, recién llegado de Francia con su flamante título de Enología bajo el brazo, desató su espíritu visionario fundando la Vinícola de Binissalem. Era el periodo entreguerras y, su empeño, quizá estaba fundado en el éxito que tuvo en otros tiempos la producción de vinos en la isla, hasta que una terrible plaga de filoxera terminara con ella. El inquieto ingeniero decidió aplicar los frutos de la formación que recibió en Francia a la producción tradicional, dándoles un toque de modernidad y lanzándose a vivir una aventura enológica que pervive hasta nuestros días.

BODEGA 1931

José Luis Ferrer Ramonell se llamaba este joven empresario que hoy presta su nombre a las Bodegas más antiguas de Binissalem y sus logros fueron, entre otros, la implantación de métodos de producción actualizados para los vinos mallorquines, con el propósito de obtener caldos de la mejor calidad aptos para el consumo local y, lo que es más relevante, para la exportación.

José L. Ferrer

Como la filoxera era una plaga de compleja erradicación, introdujo en Mallorca la llamada cepa de pie americano que, con su característica forma de “Y”, no era atacada por estos insectos, siendo pionero en el empleo de lo que hoy denominamos “viticultura ecológica”. 

Consumir vino a granel era la costumbre en la época, pero como ese método no permitía la creación de productos de calidad suficiente, decidió embotellarlo para que su transporte y venta fuera más sencillo, pero antes de su pase a la botella, lo transvasaba durante cierto tiempo a barricas de roble para que madurara, tal como había aprendido en Francia, porque mejoraba su calidad vinícola y su evolución.

Sabiendo que en la isla no existía tradición de vinos blancos, decidió crear una línea original con uvas autóctonas, lo que le permitió completar su oferta de buenos vinos, logrando con su incansable actividad —también como comercializador—, exportarlos a Europa y Estados Unidos. Fue un adelantado a su época pues demostró que, con ingenio y esfuerzo, en Mallorca podían implantarse industrias y lo hizo, en un tiempo en el que la isla no andaba precisamente sobrada de recursos, pues el turismo tal como lo conocemos hoy, no comenzó a desarrollarse hasta los años 50 del siglo XX.

Nota: Pulsa en las fotografías de la galería para ampliarlas

Fue tal la pasión del fundador en su Bodega, que hoy día sigue siendo regentada por los Roses Ferrer de la tercera y cuarta generación de la familia, cuyos miembros nunca se conformaron con el legado recibido y no han cesado de trabajar para enriquecerlo, experimentando y viajando por el mundo para mantenerse al día en técnica enológica y nuevos métodos de producción. Gracias a ello, hoy día cuentan con una amplia gama de vinos blancos, rosados, tintos y brut espumosos, incluyendo una línea especial de vinos ecológicos.

Esta familia de vinateros lideró los esfuerzos por conseguir crear una denominación de origen para los vinos de Binissalem, lográndolo por fin a finales de 1.990. Las denominaciones de origen garantizan que todos los vinos elaborados, lo son bajo los auspicios de un Consejo Regulador que controla la producción y comercialización de los caldos, con el fin de que tengan la calidad y características distintivas dispuestas en su reglamento. Las Bodegas de José Luis Ferrer, por expreso deseo de sus propietarios, fueron inscritas con el número dos en esta denominación de origen, gesto de modestia que habla de la gran calidad humana de las personas que así lo dispusieron, haciendo buenos los famosos versos de Calderón:

Y así de modestia llenos / a los más viejos verás / tratando de ser lo más / y de aparentar lo menos.

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Gracias a un buen amigo, bisnieto del fundador de la bodega, tuve la fortuna de conocer en primera persona el largo y delicado proceso de creación del vino, así como de apreciar el amor  que generaciones sucesivas de descendientes del Sr. Ferrer han volcado en sus productos. No es un secreto que esto solo se obtiene con una sabia combinación de sabiduría tradicional y de técnicas actuales pues, no en vano, el vino es una sustancia viva que como tal, precisa de una exquisita atención desde el momento en que se injerta una viña, hasta el etiquetado de un reserva especial.

 El premio al esfuerzo para lograr vinos excelentes, es el reconocimiento y galardones que los caldos de José L. Ferrer han alcanzado dentro y fuera de nuestras fronteras, habiéndose convertido en todo un símbolo de Mallorca en el Mundo.

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Si te atrae el conocer cómo es por dentro esta bodega y aprender cómo se crea el vino, puedes concertar una visita siguiendo las indicaciones de su página web. Allí te ilustrarán sobre su producción, aprenderás qué es el despalillado, la decantación, la clarificación, la fermentación, la crianza en barricas de roble y el embotellado. Si tu curiosidad no ha sido saciada, pregunta y aprenderás también otras mil curiosidades del noble arte del bodeguero, tan antiguo como el propio Mediterráneo y tan arriesgado —y a la vez tan remunerante— como navegar sobre él.

Otra información de interés relacionada con el vino:

En la web Comprar Vino Mallorquín tienes información y acceso a todas las bodegas de la isla y a sus especialidades, sin tener que desplazarte. No hace falta acercarse a Binissalem para adquirir ricos caldos mallorquines, pues aquí están a un click de distancia.

El título de esta entrada es un juego de palabras con el nombre de la familia propietaria de las bodegas y con el del poema “Días de vino y rosas” del poeta, matemático y astrónomo Omar Jaiyam, nacido en el año 1.050 en Jorasán (Irán), hermoso canto al amor y a la alegría de vivir: “El vino es color de rosa. Quizás no sea la sangre de la vid, sino la sangre de las rosas“.

sello-C1C-100x83 Esta entrada ha sido escrita bajo las premisas del Código de Confianza C1C Relación: “Para la elaboración de este contenido, no he recibido muestras de los productos mencionados, ni he recibido incentivo o atención especial de ningún tipo, aunque mantengo relación con los representantes de la marca.

Créditos: Fotografías del autor, excepto la del Sacrificio a Baco de Massimo Stanzione, de Wikimedia Commons.

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