Archivos para el mes de: abril, 2017

Cada uno mira demasiado lo propio y olvida que hay cosas que son de todos y que hay que cuidar. Miguel Delibes, Dr. en Derecho, Periodista y Novelista español.

Alcudia es un cuidado pueblo amurallado situado al Norte de la Isla de Mallorca, en la pequeña península situada entre las Bahías de Pollença y de Alcudia. Su posición estratégica entre ensenadas y su proximidad al mar, lo convirtieron desde tiempos de los romanos en la llave de entrada a la isla por su septentrión y de ahí la necesidad de mantenerla fortificada, pues durante siglos estuvo sometido a continuos ataques de piratas. Gracias a la ayuda que prestó al Emperador Carlos-I de España y V de Alemania durante la Guerra de las Germanías, Alcudia mantuvo un estatus de favor frente a la Corona, que ejerció su compromiso de defensa frente a los asaltos de los merodeadores de Berbería.

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Alcudia posee una Iglesia que es de las más antiguas de la isla, pues comenzó a alzarse hacia 1302 por orden directa del Rey Jaime-II de Mallorca. Desde hace mucho deseaba conocer este monumento, pero cada vez que me acercaba a verlo, estaba cerrado; sin embargo, hace poco mi fortuna cambió y pude dedicar una larga visita al antiguo templo. La Iglesia está dedicada al Apóstol Santiago, Patrón de la ciudad de Alcudia (y de España también), aunque en el pueblo es más conocida como Iglesia de Sant Jaume.

Al acceder encontré que las personas que cuidan el recinto sagrado son miembros de una asociación de mujeres alcudienses que de forma voluntaria, la mantienen abierta en determinados días según temporadas. Por un Euro, además de visitar el Templo, tuve la ocasión de conversar largamente con varias voluntarias que además de mostrarme gran amor por su ciudad y por su patrimonio —verdadera razón de su altruismo—, me facilitaron muchos datos interesantes sobre el edificio.

La construcción actual poco tiene que ver con la original cuya bóveda se colapsó en 1870, quedando tan sólo en pie la capilla del Santo Cristo, del siglo XVI. Doce años pasaron entre el desplome de la antigua iglesia y la construcción de la que hoy puede visitarse, que se diseñó en estilo neogótico y fue concluida en 1893. Tuvieron que pasar cien años más para que en 1993, fuera consagrada de nuevo por el Obispo de Mallorca.

Las fachadas son de mampostería de marès con dos accesos; sobre el principal la entrada se enmarca en un arco ojival de amplia hornacina que contiene en su centro una imagen del Apóstol Santiago esculpida por la palmesana Remigia Caubet. En la cimera del arco un gran rosetón vidriado, obra del alcudiense Lorenzo Ferrer Martí aporta iluminación natural al interior de la nave.

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A pesar del derrumbe mencionado y de los numerosos expolios piratas sufridos por Alcudia a lo largo de los siglos, el interior del templo aún austero, conserva ricos retablos y otros valiosos elementos decorativos antiguos. Alrededor de su nave principal cuenta con capillas dedicadas a San Sebastián, a Nuestra Señora del Carmen, a San José, al Sagrado Corazón de Jesús y la Capilla Bautismal por el lado izquierdo y, por el derecho, a la Inmaculada Concepción y al Santo Cristo. Sobre la entrada llamada Portal de los Hombres, hay un magnífico órgano firmado por el Maestro Julián.

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En el interior del templo puede visitarse un pequeño pero muy interesante Museo Parroquial, que contiene una rica muestra de arte religioso formada a base de donaciones de los alcudienses a su iglesia; en ella se exponen pinturas, esculturas, ornamentos, mobiliario, vestimenta y objetos de culto. Algunas de las piezas exhibidas son muy antiguas y de gran valor, interesantes para aquellos que saben apreciar el Arte e Historia de Mallorca.

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Cuando me disponía a partir, otra de las voluntarias se me acercó movida quizá por la curiosidad ante el extraño que tantas preguntas hacía. Mantuve con ella otra entretenida conversación “de sacristía« en la que me describió algunas de las antiguas tradiciones locales —no todas se mantienen— y la manera en la que, según la época del año y el tiempo religioso, se organizaban las fiestas y procesiones en las que adornaban la Iglesia y vestían a sus imágenes con diferentes ornamentos adecuados para la ocasión. También me habló de lo mucho que había cambiado —para bien— la vida de los alcudienses en los últimos sesenta años, pues cuando mi interlocutora era moza —según me contaba—, en todas las casas del pueblo, incluso en las del centro, aún se convivía con los animales de corral, situación que cambió con la llegada del turismo a la zona, cuando de forma gradual su economía de sector primario se transformó en otra de servicios que condujo al cambio de las tareas agrícolas y pesqueras, por el establecimiento de pequeños negocios hosteleros, de transporte, de distribución de bienes de consumo . . . pero eso son ya otras hierbas que dejaré para un futuro post.

Terminé la visita convencido de que las alcudienses que con tanta dedicación cuidan del patrimonio común de su ciudad, son la prueba viva de que aún hay personas generosas que no sólo se limitan a velar por lo suyo, lo que me llevó a meditar sobre el hecho de que tal vez, sea ahí donde se encuentra la esencia intangible que mantiene el verdadero carácter de los pueblos.

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Créditos: Fotografías y artículo del autor con Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional, libre copia y circulación citando autoría, sin modificación de textos o imágenes, para usos no comerciales. La foto de la fachada de la Iglesia fue tomada por De Defish y se publica bajo Licencia Wikimedia Commons.

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«No hay que pintar lo que nosotros creemos que vemos, sino lo que vemos«. Paul Cezánne, pintor posimpresionista.

Habitado desde la Prehistoria, Deià es un precioso pueblo mallorquín conocido por encontrarse en plena Sierra de Tramontana, entorno protegido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y también, por albergar entre sus residentes a un activo grupo de artistas internacionales que aportan un toque bohemio y cultural a su devenir. Ser punto de reunión de intelectuales quizá en parte se deba a Robert Graves, influyente poeta, ensayista y escritor de origen irlandés, que en 1929 fijó su residencia en el pueblo y allí desarrolló una gran parte de su vida y obra. Su figura y sus escritos, han tenido más transcendencia en el mundo literario anglosajón que en el de las letras hispanas, pero no se puede negar que su presencia ayudó a convertir Deiá en pléyade mundial de artistas.

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Jeannine Cook es una pintora consagrada de origen tanzano y nacionalidad británico-norteamericana que vive a caballo entre Georgia (USA) y Palma de Mallorca. Su CV como artista es impresionante y la especialidad que ha escogido es una de las más difíciles del mundo pictórico: el dibujo con stilum o lápices de punta metálica, principalmente de plata, técnica muy antigua que nació en los scriptorium de los monasterios medievales y cuya dificultad radica en que no admite correcciones en los trazos.

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Jeannine es una gran admiradora de la obra de Joan Miró, uno de los grandes pintores, escultores y ceramistas del movimiento surrealista español y, como los artistas son capaces de ver lo que la gente del común no alcanzamos, en sus visitas al Museo de la Fundación Pilar y Joan Miró de Palma, halló la inspiración para su nueva obra en el veteado de los ventanales translúcidos de alabastro que iluminan algunas de sus salas de exposiciones, así como en los patrones de la superficie de sus suelos de piedra. Con sus propias palabras lo describe de esta forma:

Un aspecto muy especial de este edificio es el alabastro escogido para dar luz a las salas de exposición. Estas “ventanas” viven, son muy diversas y representan un complemento extraordinario a la obra de Miró. Durante una visita, me di cuenta que representan un tema fascinador para dibujos en mi medio favorito, la punta de plata. Gracias a la autorización de la Fundación, venía preparada con un taburete pequeño y materiales para dibujar, me ponía discretamente en un rincón de una sala del Museo, y así me sumergía en las complejidades del alabastro donde la luz reluciente del sol cambia sin parar. A veces, también, cambio de ritmo al dibujar las maravillosas baldosas de piedra en el museo”.

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Recibí una invitación de Jeannine —seguidora de este blog— para asistir a la inauguración de su nueva exposición en la Galería Sa Tafona del famoso Hotel La Residencia de Deià, exquisito lugar que en su decoración cuenta con nada menos que 35 cuadros de Miró y un gran número de esculturas del mismo autor en su jardín, un marco pues de lo más adecuado para estar “Pensando en Miró” lema que precisamente titulaba la exposición.

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Disfruté de la inauguración y de su concurrida asistencia, pero aún más me gustó conocer a Jeannine, mujer encantadora y sensible donde las haya, cuya personalidad trasluce una potente expresividad. Razones más que suficientes para recomendar visitar su exposición a todos aquellos que se interesen por las vanguardias y por la obra de los artistas residentes en Mallorca.

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Exposición Pensando en Miró, de Jeannine Cook

Galería Sa Tafona, Hotel La Residencia, Deià

Hasta el día 12 de Abril de 2017

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